miércoles 28 de octubre de 2009

Suplicante agonía

De tu fuego nada queda que pueda alumbrar mi ser,
con ese calor intenso que irradiaban tus alas
y el brillo de esos ojos que tiempo atrás me guiaban.
Hoy no puedo oír tu voz y tu mirada no encuentro
entre las sombras nocturnas que acuden a mi encuentro
para arrastrarme a la condena de perder mi sentir
de ver tu fuego apagarse, de ver tu esencia partir.


Y he suplicado a los cielos que devuelvan tu fuego,
que traigan de nuevo esas palabras que tanto en mi hicieron,
pero es duro el descubrir que de tu destino no soy dueño
ni puedo decidir en que brazos descansas tu vuelo.


Y a mi suplica responde desde mi ser una voz
que murmura las palabras que tiempo atrás llenaron mi corazón,
y en ellas encontré la respuesta para desterrar el dolor y la desilusión.


Si en mi llanto tu llanto encuentras
y en mis palabras el dolor encuentras,
déjame darte un refugio y no sufras, mi oscuro corazón te espera.

2 comentarios:

LuLLy, reflexiones al desnudo dijo...

Oh!! me he quedado con una sensibilidad especial por este escrito tan sentido y tan lindo a la vez.
El amor tiene sus espacios de extrema sensibilidad.

Te abrazo con especial afecto!

Desde mi blog: Reflexiones al desnudo

GABRIEL U.S. dijo...

Vaya, un texto definitivamente demoledor!
En cada palabra se refleja el dolor silencioso, de ese que se nos instala en cada momento que debemos vivir en ausencia del otro.
Un gran esfuerzo y unos versos suplicantes en los que todos, en algún momento de la vida, podríamos llegar a sentirnos identificados.
Saludos,