miércoles, 28 de octubre de 2009

Suplicante agonía



De tu fuego nada queda que pueda alumbrar mi ser,
con ese calor intenso que irradiaban tus alas
y el brillo de esos ojos que tiempo atrás me guiaban.
Hoy no puedo oír tu voz y tu mirada no encuentro
entre las sombras nocturnas que acuden a mi encuentro
para arrastrarme a la condena de perder mi sentir
de ver tu fuego apagarse, de ver tu esencia partir.


Y he suplicado a los cielos que devuelvan tu fuego,
que traigan de nuevo esas palabras que tanto en mi hicieron,
pero es duro el descubrir que de tu destino no soy dueño
ni puedo decidir en que brazos descansas tu vuelo.


Y a mi suplica responde desde mi ser una voz
que murmura las palabras que tiempo atrás llenaron mi corazón,
y en ellas encontré la respuesta para desterrar el dolor y la desilusión.


Si en mi llanto tu llanto encuentras
y en mis palabras el dolor encuentras,
déjame darte un refugio y no sufras, mi oscuro corazón te espera.